Octubre 2026
El 17 de julio de 2026 la Comisión Europea (CE) publicó una comunicación¹ en la que puso de manifiesto su intención de presentar, en el primer trimestre de 2027, un nuevo paquete bancario, mediante el que pretende mejorar la competitividad de este sector, a escala europea, a través de la reducción de cargas normativas y el fomento de la actividad transfronteriza. El objetivo último de las medidas propuestas en este documento es alcanzar una Unión Bancaria más sólida que financie eficazmente la innovación, la transición ecológica y las prioridades estratégicas de la Unión Europea (UE).
Para ello, la CE recoge en la comunicación mencionada el panorama bancario actual, los retos presentes en el sector y sus propuestas para adaptar la normativa bancaria a las necesidades actuales, destacando el papel clave de la consolidación transfronteriza como medio para lograr bancos más competitivos.
En concreto, los principales retos que la CE identifica son: (1) la fragmentación nacional del sector bancario, lo que provoca que los bancos de la UE no alcancen la escala necesaria para competir con los bancos de terceros países así como una limitación de la actividad transfronteriza y de la competencia, entre otras consecuencias; (2) la transposición de los estándares internacionales a la normativa de la UE sin tener en cuenta las especificidades europeas, desequilibrando el terreno de juego en contra de los bancos europeos, lo que provoca que estos resulten menos competitivos en comparación con sus pares y (3) la complejidad normativa y la excesiva carga administrativa, motivada en gran medida por las distintas capas regulatorias a las que las entidades se ven sometidas, tanto a escala europea como nacional, provocando solapamientos y duplicidades de la información reportada sobre aspectos microprudenciales, macroprudenciales y de resolución, además de los altos costes administrativos de reporte.
Para abordar estos retos, la CE propone una serie de medidas legislativas y no legislativas. Entre ellas, destacan las siguientes: (1º) fomentar la integración bancaria aplicando las salvaguardas apropiadas, de tal manera que la autoridad supervisora del grupo bancario transfronterizo garantizaría el cumplimiento de los requisitos de capital a nivel consolidado y exigiría a la matriz la asignación a sus filiales de recursos suficientes, tanto en condiciones normales como en situaciones de crisis. Además, se revisaría el marco de garantía de depósitos bancarios (reemplazando la propuesta de EDIS de 2015); (2º) aplicar el principio de proporcionalidad a las entidades sujetas y adaptar los estándares internacionales a las especificidades de la UE. Para ello, la CE propone establecer un régimen específico más sencillo para aquellos bancos pequeños y no complejos en el marco del Reglamento relativo a los requisitos prudenciales de las entidades de crédito² (CRR, por sus siglas en inglés), revisar el tratamiento prudencial de las inversiones en activos de software e intangibles para incentivar la inversión en innovación y resiliencia digital y ajustar las normas de remuneración para atraer talento especializado global sin incentivar la toma de riesgos excesivos y (3º) simplificar el marco normativo al que están sometidos los bancos y reducir la carga administrativa, introduciendo una serie de modificaciones a nivel microprudencial, macroprudencial y de resolución, así como promoviendo un sistema de reporte integrado.
¹ Communication on the Competitiveness of the Banking Sector and the Single Market in Banking.

